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martes, 7 de marzo de 2017

INTRODUCCIÓN

Para la Mitología Griega clásica, tal como se designa al conjunto de mitos y leyendas que corresponden justamente a los antiguos griegos y versan sobre sus dioses, la naturaleza del mundo y sus héroes, entre otras cuestiones, Hércules, llamado en realidad por los griegos Heracles, fue un popular héroe perteneciente a la mencionada mitología. Mientras tanto, en Roma y en Europa Occidental se hizo conocido como Hércules, especialmente gracias a la popularidad que le imprimieron los emperadores Cómodo y Maximiano , quienes se identificaron con su figura.

"Héroe de la mitología griega"

Hércules era hijo natural de Zeus y de Alcmena, una reina mortal, aunque fue adoptado por Anfitrión (bisnieto de Zeus).
Si bien inmediatamente tras su nacimiento fue llamado por sus padres Alceo o Alcides en honor a su abuelo Alceo, en la edad adulta, Apolo modificó su nombre original por el de Heracles, como consecuencia de su condición de ser servidor directo de la diosa Hera, la legítima esposa de Zeus.




domingo, 5 de marzo de 2017

LOS 12 TRABAJOS DE HÉRCULES


HÉRCULES (Heracles en su equivalente griego) es hijo de Zeus (Júpiter en su equivalente griego) y de la mortal Alcmena, lo que le convertía en un semidiós.
Odiado desde su nacimiento por Hera, la legítima esposa de Zeus, fue sometido a numerosas pruebas desde su infancia.
Al llegar a la edad adulta se casó con Mégara, hija del rey tebano Creonte quien se la había dado como esposa por librarle de la tiranía del rey Minio de Orcómeno.
Hércules tuvo varios hijos con Mégara pero, inducido por Hera (Juno es su equivalente griega), quien le causa un ataque de locura, asesina a sus hijos y a dos de sus sobrinos. Con la ayuda de Antiquireo, recobra la cordura y cuando se da cuenta del crimen que ha cometido, peregrina hasta el Oráculo de Delfos para solicitar un consejo sobre cómo expiar su crimen.
El oráculo (inducido por Hera) le ordena ponerse durante diez años a las órdenes del rey de la Argólida. Euristeo, que había llegado al trono en lugar de Hércules gracias a la intervención de Hera, y cumplir cualquier tarea que éste le encomiende.
Euristeo le ordena cumplir diez tareas que se convertirán en doce ya que el rey no da validez a dos de ellas.
Antes de partir hacia Tirinto, Hércules fue equipado por los dioses: Hermes le entregó una espada, Apolo un arco, Zeus un escudo irrompible, Atenea una túnica, Hefesto una armadura, y Poseidón un tiro de caballos para su carro.
Después de haber completado los doce trabajos impuestos por Euristeo, libre al fin de la servidumbre de éste, Hércules se dirigió hacia Ecalia al enterarse de que el rey Eurito había prometido casar a su hija Yola con el arquero que disparara mejor que él y sus cuatro hijos. El Dios Apolo había regalado un arco a Eurito y le había enseñado a utilizarlo, y el rey se jactaba de superar al dios en puntería. Hércules ganó la competencia pero Eurito despreció a Hércules y no cumplió su promesa.

jueves, 16 de febrero de 2017

LOS BUEYES DE GERIÓN DE HERCULES

Su siguiente trabajo le llevó aún más lejos de casa, hasta la mítica isla de Eritea, en el punto más occidental pasada la península Ibérica. Los bueyes de Gerión, rey de Tarteso, en España, pastaban en aquella isla. Gerión era descendiente de Medusa, según algunas versiones, aunque otras afirmaban que venía del titán Océano. Se trataba de un gigante con tres cabezas, tres troncos y seis brazos. Su fuerza era extraordinaria y su ganado estaba atendido por su pastor Euritión y su perro de dos cabezas Orto.

En su largo viaje hacia el oeste, Heracles no sólo mató a diversas criaturas, sino que a ambos lados del estrecho de Gibraltar erigió las Columnas de Hércules. Después, irritado por el calor, Heracles apuntó con su arco hacia Helios que, de buena fe, dejó a su disposición su bote de oro para que cruzase el océano hasta Eritea. Una vez en la isla, mató al pastor y al perro, poniendo todo el ganado en la barca. Alarmado, Gerión partió en su busca, pero Heracles le mató con una sola flecha que atravesó sus tres cuerpos. Según algunas versiones, Hera acudió a ayudar al gigante, pero fue también herida por una ñecha en su pecho derecho.

El camino de vuelta al Peloponeso fue bastante azaroso. Llevó al ganado a través de Italia y la Galia. Entre los muchos atacantes que encontró estaban los ligures, a los que Zeus eliminó con una lluvia de piedras, y el pastor de tres cabezas Caco, que vivía en una cueva cerca de Roma y se dedicaba a saquear la zona. Una noche, Caco le robó parte del ganado a Heracles, pero éste le siguió hasta su cueva y, tras desbloquear la entrada, mató al ladrón. Junto al rey local Evander, que le había dado una cálida bienvenida, Heracles construyó un altar en honor a Zeus para ayudar en la fundación de su propio culto en Roma. Se dice que Heracles fudó otras ciudades en Italia, como Pompeya y Herculano, que después quedarían supultadas bajo la lava y la ceniza del Vesuvio en el 79 d.C. Sólo siglos más tarde se descubrieron los restos.

En Sicilia, Heracles tuvo que competir contra Erix, extraordinario luchador que se había hecho con un toro huido de la manada. Heracles derrotó y mató a este agresivo personaje en un combate de tres asaltos. El gigante Alcioneo pensó en frustar el plan de Heracles y le arrojó una piedra, tras lo cual el héroe lo apaleó hasta la muerte.

Después de que Hera disgregase al ganado con un abejorro, muy cerca ya de su hogar, Heracles pudo llegar sano y salvo a Micenas. Euristeo, sorprendido por el regreso del héroe, sacrificó todo el ganado en honor a Hera.

NOMBRE:Hércules vence al rey de Girón
SITUACION:Museo de Prado
AUTOR:Francisco de Zubrán
ESTILO:barroco

LAS YEGUAS DE DIOMEDES(OCTAVO TRABAJO)

El octavo trabajo de Hércules era conseguir robar las cuatro yeguas salvajes del rey Diomedes sus yeguas comían carne humana. Hércules tenía que atrapar a todas. Diomedes las tenía atadas con fuertes cadenas y las alimentaba con la carne de sus inocentes huéspedes. Estas infernales yeguas alegorizan elementos infrahumanos pasionales profundamente sumergidos en regiones del subconsciente. Cada persona debe eliminar de su mente la totalidad los elementos subjetivos y la pasión animal. Euristeo le encargo a Hércules como octavo trabajo que las robara. Heracles partió con un grupo de voluntarios y consiguió arrebatárlaselas a Diomedes. Éste se enfurecio tanto que junto a un ejército para matar a Heracles. Sin embargo, Hércules no lo mató primero arrojo su cuerpo aún con vida a las yeguas. Tras devorarlo, las yeguas se volvieron tan mansas que el héroe las pudo atar al carro de Diomedes y se las llevo a Micenas, donde fueron regaladas a Hera.se dice que las yeguas murieron en el monte olímpico devoradas por las fieras y las alimañas.

NOMBRE: Robar las yeguas de Diomedes
SITUACIÓN: Museo del prado
ESTILO: Barroco
AUTOR: Rubens



HÉRCULES Y LOS ESTABLOS DE AUGÍAS. QUINTO TRABAJO

El quinto trabajo de Hércules iba a poner a prueba los límites de su dignidad. Euristeo, consciente de que el héroe, debido a su fuerza y sabiduría, iba resolviendo cuantos retos le iba encomendando, quiso humillarle con una tarea indigna y repugnante.
Augías, que había sido uno de los argonautas que había viajado con el gran Jasón, tenía el beneplácito de los dioses y su ganado no sufría nunca enfermedades. Sus innumerables cabezas, entre las que descollaban frescos alrededores del establo del rey de la Élide. Todo el ganado estaba además para, que de por si no era digna de un hijo directo de Zeus, se le presentaba tan repugnante como irreal protegido por doce  toros negros de patas blancas y doscientos sementales rojos, pacían a sus anchas por las descomunales tierras que los toros plateados, defendían de fieras y ladrones.


Pero no era arrebatar a Augías alguno de estos excepcionales animales lo que le ordenó el caprichoso Euristeo a Hércules, sino limpiar los establos en un solo día. Esta tarea era  irrealizable, pues el estiércol de los establos llevaba años sin recogerse y las heces se esparcían por los campos colindantes, propagando un nauseabundo hedor que protegía el lugar con tanta o mayor eficacia que cualquier toro bravo.
Resultado de imagen de los establos de augiasHércules aceptó el reto y, tragándose su orgullo, se dirigió sin remilgos a realizar un trabajo tan impropio de él, como si se tratara del más servil de los esclavos. No le fue muy difícil encontrar la ubicación de los establos, porque la pestilencia que los envolvía era como una mancha de suciedad que señalara su ubicación en un mapa. 


Fue gracias al consejo de Menedemo, que conocía la región, y con la ayuda de su sobrino Yolao, fiel escudero y de siempre vivo ingenio, que Hércules pudo alcanzar el éxito sin necesidad de recoger una sola pala de excrementos, o manchar sus fuertes manos, acostumbradas a tensar el arco y arrojar con fuerza la lanza. Abrieron sendas brechas en las paredes del establo y el héroe desvió el curso del rio  que limpio todo el estiercol del lugar completando hercules su trabajo

SITUACION ; museo del prado 
AUTOR : Francisco Zurbaran 
NOMBRE : Hercules desvia el curso del rio Alfeo 
ESTILO : Barroco 

TORO DE CRETA

El Toro de Creta es un animal de la mitología griega. El séptimo trabajo de Heracles consistió en capturar un toro que causaba estragos en Creta.

Este toro es el que Poseidón hizo salir del mar cuando el rey Minos prometió ofrecer un sacrificio al dios; pero Minos lo encontró tan esplendoroso que lo incorporó a sus rebaños como semental en vez de sacrificarlo y el dios, enfurecido, hizo que la reina Pasífae se enamorara del animal y concibiera de él un híbrido, el Minotauro, tras lo cual hizo enloquecer al toro.

Así pues, Heracles se presentó a Minos, que le autorizó para capturar con sus propias manos al toro cretense, si podía. Heracles consiguió dominar al animal y lo condujo, a través del mar Egeo, hasta Micenas. Euristeo, al ver al hermoso animal, lo quiso ofrecer en sacrifició a Hera, pero la diosa lo rechazó al ver la ferocidad del toro, por lo que Euristeo lo dejó libre.

El toro causó estragos allá por donde pasó. Atravesó la Argólide, cruzó el istmo de Corinto hasta que finalmente el héroe ateniense Teseo consiguió matarlo con su espada en la llanura de Maratón (cerca de Atenas).

AUTOR: Unknown
LUGAR: Museo del louvre

domingo, 12 de febrero de 2017

EL CINTURON DE HIPOLITA(NOVENO TRABAJO)

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El noveno trabajo de Heracles fue conseguir para Admete, la hija de Euristeo, el cinturón de oro de Ares que llevaba Hipólita, la reina de las Amazonas. En un barco, o, según dicen algunos, en nueve, y con una compañía de voluntarios, entre los que se hallaban Yolao, Heracles se embarcó para el río Termodonte.

    Cuando Heracles fue a visitar a las amazonas todas ellas habían vuelto ya al río Termodonte y sus tres ciudades eran gobernadas por Hipólita, Antíope y Melanipa. En el camino se detuvo en la isla de Paros, pero cuatro hijos de Minos, Eurimedonte, Grises, Nefalión y Filolao, se habían establecido también allí. Cuando un par de los tripulantes de Heracles desembarcaron para ir en busca de agua, los hijos de Minos los asesinaron y Heracles, indignado, mató a los cuatro y apremió a los parios de tal modo que le mandaron enviados ofreciéndole, en compensación por la muerte de los marineros, a cualesquiera dos hombres que eligiera para que fuesen sus esclavos. Eligió al rey Alceo y a su hermano Esténelo, a quienes llevó a bordo de su barco.

     Cuando llegó a la desembocadura del río Termodonte, Heracles ancló su barco en el puerto de Temiscira, donde Hipólita le hizo una visita y, atraída por su cuerpo musculoso, le ofreció el cinturón de Ares como prenda de amor. Pero entretanto Hera había ido de un lado a otro, disfrazada de amazona, difundiendo el rumor de que aquellos extranjeros se proponían raptar a Hipólita, en vista de lo cual las guerreras, irritadas, montaron en sus caballos y se lanzaron contra el navio. Heracles, sospechando una traición, mató a Hipólita inmediatamente, le quitó el cinturón, se apoderó de su hacha y de otras armas y se preparó para defenderse. Dio muerte una tras otra a todas las caudillas de las amazonas y puso en fuga a su ejército tras una gran matanza.

    Cuando volvió por fin a Micenas, Heracles entregó el cinturón a Euristeo, quien se lo dio a Admete. En cuanto al resto del botín tomado a las amazonas, ofreció sus ricas túnicas al templo de Apolo en Delfos, y el hacha de Hipólita a la reina Ónfale, quien la incluyó entre las regalías sagradas de los reyes lidios.

NOMBRE: Hércules con el cinturón de Hipólita
SITUACION: Museo del Prado
AUTOR: Rubens
ESTILO: Barroco

jueves, 9 de febrero de 2017

LA CIERVA CERINEA(TERCER TRABAJO)

Euristeo encomendó a Hércules un trabajo que iba a requerir de él otras virtudes distintas al valor y a la fuerza que hasta ahora había demostrado.
Tenía que capturar con vida a la cierva de Cerinia y llevarla viva hasta Micenas. No era ésta una cierva cualquiera, ya que era tan enorme como veloz y en su tiempo había logrado escapar de la propia Artemis, que sorprendiéndolas a ella y a sus cuatro hermanas, paciendo en un claro de bosque, las unció a todas a su carro, salvo a ella, que huyó libre e indómita.
Hércules sabía por tanto que era ardua la tarea de atrapar a aquel espléndido animal, que había logrado fajarse de la mismísima diosa de los bosques. Sería fácil reconocer a la cierva, no sólo por su gran tamaño, sino porque sus incansables pezuñas eran de bronce y lucía una cornamenta de oro, como si fuera en realidad un ciervo coronado que reinara entre todos los de su especie.
A pesar de ser conocido por su fortaleza, Hércules albergaba en su interior un gran corazón y una enorme sabiduría. Cuando se encontró con la cierva por primera vez, después de largas semanas de viaje, supo apreciar en ella la auténtica belleza, aquella que sólo los dioses o criaturas excepcionales, como aquella, lograban poseer. Entendió que no iba a ser una caza cualquiera, motivada por el hambre o el simple placer de abatir a la víctima, sino que se enfrentaba a la persecución de una criatura que había nacido para ser libre y admirada por sus cualidades.
Nuestro héroe no quería causarle ningún daño, así que se acercó con cautela, tratando de sorprenderla. Pero la cierva, siempre alerta, giró la cabeza y ambos se miraron a los ojos, reconociéndose como presa y captor. Antes de que pudiera siquiera rozarla con sus dedos, la cierva huyó como el rayo, arrancando chispas de las piedras del camino con sus pezuñas de bronce. No era sino el inicio de la que iba a ser una larga persecución. Hércules corrió en pos de la cierva incansablemente durante todo un año, atravesando ríos y praderas, escalando áridas montañas y descendiendo por peligrosas laderas. Como dos sombras fugaces, el cazador y su presa, atravesaron todas las tierras conocidas y llegaron a los confines de la tierra, donde reinos ignotos escapaban casi del alcance de los mapas. Ya que no podía correr tanto como ella, la única solución era no dejarla descansar, para poner a prueba su resistencia.
Finalmente, al límite de sus fuerzas, el perseguidor y su presa llegaron a la lejana Istria y al país de los Hiperbóreos, de los que se decía que eran inmortales. Quiso la cierva refugiarse en el monte Artemisia y poder así aplacar su sed en el río Ladón, que descendía por sus faldas y obtuvo Hércules, con aquel descanso del animal, una segunda oportunidad para atraparla. Consciente de que si se acercaba para asirla de nuevo con sus fuertes manos la cierva advertiría su presencia y reanudaría su fuga, armó su arco y arrojó una flecha certera, que atravesó el hueco existente entre el hueso y el tendón, sin derramar una sola gota de sangre y trabando de esta forma las formidables patas delanteras.

Al borde de las lágrimas, exhausto tras largos meses de caza, alejado de los suyos, dio por acabado aquel largo exilio, acercándose hasta el sorprendido animal y emprendiendo el regreso a Micenas con el vivo trofeo sobre sus cansados hombros, lleno de rabia por verse obligado a privar a aquella bella criatura de una merecida libertad.

NOMBRE:Heracles y la cierva de Cerinea.
SITUACIÓN:Museo Arqueológico Regional de Palermo,Italia
AUTOR:Desconocido
ESTILO:Helenistico

jueves, 2 de febrero de 2017

LAS AVES DE LA LAGUNA ESTÍNFALO


Acabar con estas aves era la sexta tares de Hércules. Los pájaros del Estínfalo se caracterizaban por tener picos, alas y garras  de bronce y cuyos excrementos  venenosos arruinaban el cultivo. Esta última característica había provocado que las aves fueran una amenaza para el ganado o la población, por lo que Euristeo no dudo en mandar a Hércules. La misión no fue nada fácil ya que las aves eran demasiadas para sus flechas y su legendaria fuerza no le sirvió de mucho. Entonces apareció Atenea y le socorrió dándole un cascabel de bronce y le mando a que lo tocara desde una colina elevada. Al, hacerlo las aves asustadas emprendieron al vuelo y nunca más se les volvió a ver en el bosque ni en el lago. Muchas de ellas fueron derribadas por las flechas de Heracles las que consiguieron escapar huyendo hacia la isla de Ares en el  Mar Negro donde fueron encontradas años después por los Argonautas.

Estas aves antropófagas viene a representar los yoes de tipo brujesco que en lo profundo del subconsciente todos los seres humanos llevamos, defectos que debemos combatir para que nuestra conciencia se libere y goce de la dicha y felicidad infinita de los mundos superiores

NOMBRE: Hércules con las  aves del lago Estínfalo
SITUACIÓN: Germanisches Nationalmuseum de Nuremberg
ESTILO: pintura flamenca
AUTOR: Alberto Durero

EL JABALÍ DE ERIMANTO


Resultado de imagen de jabali de erimantoEn la mitología griega, el jabalí de Erimanto era una criatura que causaba estragos en todo el contorno y que vivía en Erimanto, un monte de la Arcadia y la Élide (hoy se llama Olonos), y nombre también de un afluente del Alfeo (hoy Diminiza o Azicolos). En el camino hacia Erimanto, hizo una parada para visitar a su amigo el centauro Folo, quien en memoria de tiempos lejanos compartió con él su comida y su vino. Pero los otros centauros, al oler el vino que estaba especialmente reservado para ellos se enfurecieron de tal manera que atacaron a Heracles, quien primero los rechazó y luego con sus flechas envenenadas mató a varios de ellos mientras los demás se retiraban. Mientras Heracles enterraba a sus víctimas, su amigo Folo sacó una de las flechas de Heracles y la examinó asombrado de que algo tan pequeño pudiese dar muerte a criaturas tan formidables, pero con tan mala suerte que la flecha se le cayó hiriéndolo en un pié y matándolo. Heracles lo enterró al pié de la montaña que tomó su nombre. Retomando el trabajo que tenía que finalizar, Heracles encontró al jabalí y persiguiéndole durante varias horas, lo fue acorralando a una zona cubierta de nieve donde saltó sobre su lomo atándolo con cadenas después, llevándoselo a Micenas sobre sus hombros. Cazar a esta enorme criatura fue el cuarto trabajo de los doce que Euristeo mandó realizar a Heracles.


Francisco de Zurbarán (Fuente de Cantos, 7 de noviembre de 1598 – Madrid, 27 de agosto de 1664) fue un pintor del Siglo de Oro español.

Contemporáneo y amigo de Velázquez, Zurbarán destacó en la pintura religiosa, en la que su arte revela una gran fuerza visual y un profundo misticismo. Fue un artista representativo de la Contrarreforma. Influido en sus comienzos por Caravaggio, su estilo fue evolucionando para aproximarse a los maestros manieristas italianos. Sus representaciones se alejan del realismo de Velázquez y sus composiciones se caracterizan por un modelado claroscuro con tonos más ácidos.Heracles y el Jabalí de Erimanto, por Francisco de Zurbarán, 1634 (Museo del Prado).
LAS MANZANAS DEL JARDIN DE LAS HESPÉRIDES

Los árboles del jardín de las ninfas Hespérides daban manzanas de oro. Hércules capturó primero al anciano del mar (halios geron), el dios marino que cambiaba de forma, y le exigió que le indicara la ubicación de dicho jardín. El anciano acabó dándole la información.

Hércules robando las manzanas del Jardín de las Hespérides. Detalle del mosaico de los trabajos de Hércules de Liria (Valencia), en el M.A.N.

Llegando finalmente al Jardín de las Hespérides, Hércules engañó a Atlas para que cogiese algunas manzanas del jardín ofreciéndose a sujetar el cielo mientras iba a buscarlas, puesto que el titán no tendría problema alguno para hacerlo, ya que era el padre de las Hespérides (aunque según algunas versiones, tan sólo tenían un simple parentesco). Al volver, Atlas decidió no aceptar el sujetar los cielos de nuevo, y en en vez de eso se ofreció a llevar las manzanas a Euristeo él mismo, pero Hércules volvió a engañarlo aceptando quedarse en el lugar de Atlas, con la única condición de que éste sujetase el cielo un momento para que el héroe pudiera ponerse su capa más cómodamente. Atlas accedió, y entonces Hércules tomó las manzanas y se marchó.
Según otras versiones, el héroe era la única persona que robaba las manzanas (además de Perseo), si bien Atenea las devolvía luego a su lugar correcto en el jardín.
Las manzanas eran consideradas por algunas versiones las mismas «manzanas de dicha» que tentaron a Atalanta, y según otras, una de ellas era la «manzana de la discordia» usada por Eris para provocar un concurso de belleza en el Olimpo (que terminaría dando lugar a la Guerra de Troya), poniéndola como premio.

Nombre: el jardín de las hepérides
Autor: Frederic leighton
lugar:  lady Lever Art Gallery


jueves, 26 de enero de 2017

MATAR A LA HIDRA DE LERNA(SEGUNDO TRABAJO)

Herecles recibió instrucciones de Euristeo para matar a la Hidra de Lerna como segundo de sus doce trabajos, una serpiente acuática que vivía en un pantano cerca de Lerna, junto a Argos, en el Peloponeso. La Hidra tenía nueve cabezas,ocho mortales y una inmortal. Era una criatura extremadamente venenosa e incluso su aliento era mortal. Heracles, montado en un carro que guiaba Yolao, llegó a Lerna y refrenó los caballos; al descubrir a la Hidra en una colina, junto a la fuente de Amimone donde tenía su madriguera, la obligó a salir arrojándole flechas encendidas, y una vez fuera la apresó y dominó, aunque ella se mantuvo enroscada en una de sus piernas. . Cada vez que hércules le cortaba una cabeza, brotaban dos o tres en su lugar. Además Heracles se vio también atacado por un cangrejo o una langosta gigante que Hera había enviado para ayudar a la Hidra.  que le había conducido hasta Lerna. Mientras Heracles se deshacía de la langosta, Yolao prendía fuego a varios árboles. Con las ramas encendidas prendía fuego a las heridas causadas por Heracles cada vez que cortaba una cabeza. Así consiguieron acabar con la serpiente, pero antes de abandonar el pantano, Heracles empapó las puntas de sus flechas con la sangre venenosa del monstruo para disponer desde entonces de un arma mortífera. La Hidra y la langosta, que al final le ayudarían, ascendieron al firmamento gracias a Atenea y dieron lugar a las constelaciones de Hidra, la Serpiente, y Cáncer, el Cangrejo.

Debido a la ayuda de Yolao, Euristeo rechazó que la muerte de la Hidra hubiese sido un trabajo completamente realizado por Heracles. Algunas fuentes aseguran que los trabajos eran diez al principio, imponiendo los dos últimos a causa de la negligencia del propio héroe.




En este mito se basa  Zurbarán, que destaca la
poderosa figura de Hércules en el centro de la escena, en plena ejecución del castigo al monstruo y fuertemente iluminado frente a la oscuridad que envuelve el fondo. De nuevo, el pintor se apoyó para resolver la composición en las estampas de Cornelis Cort, tomando aspectos de varios episodios de la serie flamenca, aunque especialmente de la del mismo tema, donde figura también el sobrino del protagonista, Iolao. Éste, apareciendo por la derecha de la escena, porta la tea encendida que consumaría la destrucción de la hidra. De la misma estampa se toma el cangrejo situado a los pies del héroe -en el grabado, asoman además una serie interminable de animales que incluía escorpiones-, y de cuya presencia encontramos una explicación en la obra de Baltasar de Victoria, quien cuenta que salió un cancro de la Laguna Lerna a dar ayuda a la portentosa Hidra. Las principales diferencias con la representación del grabador Cornelis Cort las hallamos en el escenario donde transcurre el episodio, cerrado y claustrofóbico en la pintura de Zurbarán, muy alejado del exterior luminoso de la propuesta del flamenco.
Varían también los tipos humanos, revestidos en el lienzo de un carácter tosco y popular que quizás pretendía españolizar el mito. Las bruñidas cabezas, ejecutadas de una manera muy sumaria en relación con el modelado de los cuerpos, se destacan por su tono tostado, como si estuviéramos ante aldeanos que se hubieran desprendido de su vestimenta para la ocasión
Nombre:Hércules lucha con la hidra de Lerna
Autor: Francisco de Zurbarán
Estilo:Barroco
Situación:Museo del Prado ,Madrid

EL LEÓN DE NEMEA

En la mitología griega, el león de Nemea (en griego Λέων της Νεμέας léōn tēs Neméas; en latín Leonem Nemeum) era un despiadado monstruo que vivía en Nemea. Finalmente fue vencido por Heracles. Se le suele considerar hijo de Tifón y Equidna1 o de Ortos y Quimera,aunque también se ha dicho que habría caído desde la luna, como hijo de Zeus y Selene. El primero de los doce trabajos de Heracles fue matar al león de Nemea y despojarlo de su piel.

El león había estado aterrorizando los alrededores de Nemea, y tenía una piel tan gruesa que resultaba impenetrable a las armas. Cuando Heracles se dirigía a cazar al león se hospedó en casa de Molorco, partiendo después hacia la guarida de la fiera.


Cuando Heracles se enfrentó a él por primera vez, usando su arco y sus flechas, un garrote hecho de un olivo (que él mismo había arrancado de la tierra) y una espada de bronce, todas las armas resultaron inútiles. La morada del animal tenía dos entradas: Heracles lo azuzó hasta que el animal penetró en ella, taponó una de las entradas y acorralándolo por la otra lo atrapó y lo estranguló.

Heracles llevó el cuerpo del león a Micenas para que lo viera el rey Euristeo, quien elegía qué tareas debía cumplir el héroe en el camino de los doce trabajos. Pero éste se asustó tanto que prohibió a Heracles volver a entrar a la ciudad, y le ordenó que de ahí en adelante le mostrase el fruto de sus trabajos desde fuera. Euristeo mandó a sus herreros que le forjasen una tinaja de bronce que escondió bajo tierra, y en la que se refugiaba cada vez que se anunciaba a Heracles, comunicándole sus instrucciones a través de un heraldo.

Heracles empleó horas intentando desollar al león sin éxito. Por fin Atenea, disfrazada de vieja bruja, ayudó a Heracles a advertir que las mejores herramientas para cortar la piel eran las propias garras del león. De esta forma, con una pequeña intervención divina, consiguió la piel del león, que desde entonces vistió a modo de armadura, usando su cabeza como yelmo.